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ANDORRA


TEXTOS POLITICOS
DEL PRINCIPADO DE ANDORRA
1966

PAREAJE ESTABLECIDO POR SENTENCIA
ARBITRAL ENTRE PEDRO DE URG,
OBISPO DE SEO DE URGEL,
Y ROGER BERNARDO III, CONDE DE FOIX

En el nombre de Nuestro Señor Jesucristo. Han surgido muchas y
diferentes pendencias, pleitos y contiendas, sobre diversas
materias y durante largo tiempo, entre el noble varón señor Roger
Bernardo (Roger Bernat), por la gracia de Dios conde de Foix y
vizconde de Castelló, y sus predecesores, por un lado, y el
venerable señor don Pedro (Pere), por la divina misericordia
obispo de Urgel (Urgell), y sus predecesores y la iglesia de Urgel,
por otro, y por este motivo se han ocasionado graves daños por
ambas partes, con heridos  y muertos, castillos destruidos,
mutilaciones corporales y otros muchos daños y entuertos que a
duras penas cabría reseñar. Y así es como los mentados señores han
llegado a una amigable composición sobre todas las cuestiones,
demandas y pleitos en la forma que se indica, con intervención del
señor Dagoberto (Iacbert), por la gracia de Dios obispo de
Valencia, y del noble maestre Bonanat de la Vansa, canónigo de
Narbona, designado recaudador de los diezmos (delmes) del Sumo
Pontífice en el reino de Aragón, y del maestre Ramón de Besalú,
arcediano (ardiaca) de Tarragona, Ramón de Urg, Isern de Fanjaus y
Guillermo (Guillem) Ramón de Josa, que son los amigables
componedores.

I. En primer lugar se ha proclamado y determinado por el citado
señor Yagoberto, obispo, y los demás nobles que de ahora en
adelante y para siempre, el señor obispo de Urgel y sus sucesores,
en el año que les toque, hagan y puedan hacer o cobrar la colecta
(la quistia) entre los hombres del Valle o de los Valles de Andorra
(la Vall o les Valls d'Andorra) hasta la cantidad de cuatro mil
sueldos malgoriesos (sous malgoriesos) sin oposición del conde ni
de sus sucesores, en forma tal que no pueda incrementarse esta
cantidad; y que el señor conde de Foix y sus sucesores, en los años
que les corresponda, puedan también percibir la colecta a su
voluntad de los hombres de Andorra, sin oposición del obispo ni de
sus sucesores ni de la iglesia de Urgel, y sin que se haga
señalamiento de cantidad determinada. Y que así lo puedan hacer a
perpetuidad y se pueda hacer esto mismo en forma alternada, y que
este primer año haga la colecta el conde de Foix.

II. Se aclaró también por los citados, en relación con los juicios
y con el mero imperio (mer imperi), que los Bailes (batlles) de los
señores obispos y condes ejercitarán en común y a la vez el mero
imperio sobre las gentes de Andorra, a saber, los juicios mayores,
medianos y menores y todos los que pertenezcan al mero y mixto
imperio y jurisdicción, y que al mismo tiempo detengan y tengan
presos a los delincuentes; y si procediere incoar proceso, los
harán los dichos Bailes de los señores, designando a i mismo tiempo
juez, y a la vez y de consuno sigan la causa hasta la sentencia
final y ordenen la ejecución de esta. Si uno de los Bailes
estuviese ausente por cualquier razón, el otro ordenará por si
mismo que se haga todo lo que antecede; pero de tal modo que si en
un momento cualquiera regresa el ausente, este será admitido a las
diligencias y de tal manera que no irrogue perjuicio ni siente
precedente contra ninguno de los señores citados, aun cuando el
Baile de uno de ellos se ausente a menudo, y que siempre habrá que
admitirle en el momento mismo en que llegue. Si aconteciese que por
algún delito, crimen o exceso se ordenara la instrucción de una
causa por los Bailes y se cobrasen sumas de dinero por sentencia o
por composición, el señor obispo y sus sucesores gozaran siempre de
la cuarta parte, y el señor conde de Foix percibirá las otras tres.
Esta composición pecuniaria se hará por el procedimiento citado, de
común acuerdo entre los Bailes si ambos están presentes, y si uno
de los dos no estuviese, como queda dicho más adelante, podrá el
otro ordenar, convenir y hacer cumplir todo lo necesario, tanto en
nombre propio como en el del ausente. Cuiden siempre los señores y
los mentados Bailes, presentes o ausentes, de no cometer engaño ni
fraude sobre la presencia o ausencia o bien en los asuntos
antedichos, y procuren con buena fe y recta intención incoarlos,
proseguirlos y decidirlos o transigirlos. El noble conde de Foix
podrá mantener, si quisiere, un Veguer en los Valles de Andorra,
como acostumbraba, y este veguer podrá ejercitar y hacer las cosas
que solía hacer y ejercer con las gentes de los Valles antes de que
el conde tuviese jurisdicción sobre los hombres de los Valles. La
división mencionada del dinero se hará después de deducir los
gastos de la condena o, en su caso, de la transacción (composició).
En todo caso, los derechos, censos, tributos, rentas o impuestos u
otros derechos que el obispo de Urgel o  los canónigos de la
iglesia de Urgel recibían o solían cobrar por cualesquiera razones
o motivos, además de los citados, al Valle o a los Valles de
Andorra, los cobrarán los dichos obispos y sus sucesores pacífica
y tranquilamente en el futuro, sin oposición del antedicho conde ni
de sus Bailes y Vegueres, excepto la tregua de Dios (treva de Déu)
que el obispo acostumbraba recibir y con la cual se procederá del
mismo modo que en las demás causas criminales. Lo mismo habrá de
entenderse por parte del conde de Foix, en relación a lo que solía
cobrar de las mencionadas gentes, además de lo aquí expresado, y
que se cobrará y tendrá libremente. Que no se origine por la
presente y nueva composición perjuicio alguno al obispo de Urgel o
a los canónigos ni a los sucesores de él, ni tampoco al conde de
Foix y sus sucesores, respecto a lo que cada uno de ellos ya
cobraba en el mentado Valle o Valles de Andorra y a las gentes de
Andorra, sino que todos ellos lo recibirán en paz y tranquilidad,
sin impugnación alguna de la otra parte, igual que acostumbraban
percibirlos en el pasado, excepto lo que se ha dicho antes.

Valga a perpetuidad la exención y emisión de la intestía, la
eixorquía y la cuguciá otorgada por el conde a los hombres de los
Valles.

III. También han acordado que cada uno de los citados señores tenga
infantería y caballería reclutadas entre las gentes de Andorra,
excepto en el caso de que uno de los señores quiera luchar contra
el otro.

IV. Asimismo quedó establecido y ordenado por los mencionados
amigables componedores que el antedicho noble conde de Foix y todos
sus sucesores tuviesen perpetuamente en feudo (en feu) a favor del
obispo de Urgel y de sus sucesores todo lo que tuviesen o
recibiesen o hayan de tener o recibir en el Valle o Valles o de los
hombres de Andorra, y que todo esto lo tuvieren para la iglesia de
Urgel. También estarán obligados el conde y sus sucesores a tener
perpetuamente enfeudados a favor del obispo de Urgel y de sus
sucesores y de la iglesia de Urgel el valle de San Juan y el
castillo de Hos con todas sus pertenencias, excepto el castillo de
Tor, que no estará enfeudado. Y que el conde rinda ya ahora
homenaje al obispo por los mencionados valles de Andorra y de San
Juan; por igual razón, estarán obligados a esto mismo los sucesores
del conde a favor de los sucesores del obispo.

V. También establecieron u ordenaron los antedichos amigables
componedores que el mencionado noble conde de Foix y sus
sucesores.tuviesen perpetuamente en feudo del obispo y de la
iglesia de Urgel y sus sucesores, el valle de Cabahó con todas sus
pertenencias; de tal forma que el dicho conde Roger Bernardo no
estará obligado a rendir homenaje durante su vida al obispo de
Urgel por el valle de Cabahó, sino que el obispo lo dispensa de
este homenaje, pero sólo en vida del mencionado conde por hacerle
honra. Los demás sucesores del conde (sic) estarán obligados a
rendir homenaje por el citado valle de Cabahó a todos aquellos que
en su día sean obispos de la iglesia de Urgel; y que por esta
gracia o dispensa que el obispo hace al conde en honor suyo no se
entienda sentado precedente alguno en contra del obispo para el
futuro o de los que lo sean en su día; y que no puedan por esta
razón los condes en el porvenir alegar nada contra el obispo y la
iglesia de Urgel, sino que siempre estarán obligados a rendir
homenaje por el mencionado valle Cabahó, como se hace constar más
arriba. Promete también dicho conde para él y para sus sucesores
dar fielmente potestad, según la buena costumbre Barcelona, sobre
todos los castillos y fortalezas que existan o que en el futuro se
construyan en el mentado y antedicho Valle de San Juan y sus
términos; y después de su muerte, la dará (sic) de todos los que
existan y vayan y existir en el citado Valle de Cabahó y sus
términos. Los referidos feudos los tendrán el conde de Foix y sus
sucesores a titulo franco (afeu honrat), a favor del obispo y de la
iglesia de Urgel de tal manera que no estarán obligados a prestar
ningún servicio, excepto el homenaje o la potestad, como queda ya
dicho.

VI. Del mismo modo declararon y ordenaron los amigables
componedores que aquellos derechos, rentas o beneficios que el
obispo y capítulo de Urgel tengan y posean o reciban en los citados
valles de San Juan y de Cabahó, los tengan tal como ahora los
tienen y los reciben, pacifica y tranquilamente, y se entenderá que
no constituyen feudos sino alodios (alous) propios de la iglesia
Urgel.

VII. También declararon y determinaron los citados amigables
componedores, acerca de la Peña de Arfa (Muntanyola d'Arfa), que si
el obispo puede demostrar que el conde o sus predecesores se la han
dado o cedido a él o a la Iglesia de Urgel, en este caso pueda el
propio obispo construir o levantar una fortaleza en dicha roca, a
menos que el conde pueda probar que la cesión o donación no fue
valida; y sobre este punto resolverán de plano y sin otros
requisitos el noble Ramón de Urg, Isem de Fanjaus y Guillermo Ramón
de cosa, o dos de ellos, y deberán hacerlo precisamente antes de la
próxima fiesta de Navidad (Nadal).

VIII. Ordenaron, además, los amigables componedores que el obispo
y el cabildo (capitol) de Urgel hagan el cambio o permuta del
castillo de Monferrer y del pueblo de Adrall con el conde, y que el
conde de al obispo y al cabildo, en compensación por los citados
lugares, el castillo y pueblo de la Bastida de Ortons y el castillo
y pueblo de Adrahent; y si los lugares que da la iglesia de Urgel
valiesen más que los que promete el conde, éste entregará a la
iglesia una compensación en forma de otros lugares o rentas, según
resuelvan a su libre arbitrio y discreción los nombrados nobles
Ramón de Urg, Isern de Fanjaus y Guillermo Ramón de Josa o dos de
los mismos. Y si valen más los lugares mencionados que son del
dicho conde que aquellos que promete el obispo dar al conde, que el
obispo de en compensación otros sitios o rentas, según entiendan y
decidan los citados nobles Ramón de Urg, Isern de Fanjaus y
Guillermo Ramón de Josa, o dos de ellos. Promete también el mentado
señor obispo al susodicho noble conde de Foix, so pena de mil
sueldos malgoriesos, que conseguirá del cabildo catedralicio que el
cambio o permuta se consume desde ahora mismo y antes de la próxima
fiesta de la Pascua del Señor; y si no se consumase, perderá dicha
suma que ya tendrá el conde en su poder; realizada la permuta y
muerto el conde, la iglesia de Urgel podrá edificar el castillo de
Monferrer o reconstruirlo, sin contradicción por los sucesores del
conde, salvo el derecho del conde mismo, si acaso lo tuviere sobre
el castillo. El obispo y el cabildo dan por terminadas para siempre
cuantas cuestiones y reclamaciones o demandas reales y personales
hayan promovido contra el conde; y en particular dan por concluidos
a favor del conde y de sus sucesores, a titulo perpetuo, los
derechos que tenían o creían tener sobre los castillos de Sallent,
de Gelida, de Cintina y de Nargó y sus términos, o en cualesquiera
otros lugares o castillo que el conde hoy en día posea y tenga por
la razón que fuere, de tal manera que en el futuro el obispo y el
cabildo de Urgel no vuelvan a mover más cuestión, demanda o estorbo
en todo lo dicho contra el citado conde y sus sucesores. Renuncian
también a todas las causas y pleito,s y demandas que hayan
promovido o promuevan en la Cuna romana contra el padre del conde
o contra él mismo, tanto ante los jueces, delegados y subdelegados
como ante lo,s ordinarios u otros, imponiéndose perpetuo silencio
sobre todo lo que antecede, y conciertan con el conde el pacto de
no litigar o, mejor dicho, de no demandar nada más. El obispo y el
cabildo de Urgel renuncian a los bienes que se les hayan
aprehendido o confiscado por razón de crímenes contra las personas
de Arnau de Castellbó y de su hija Ermesinda; y perdonan al conde
y a sus predecesores y a sus bienes por las injurias y daños
ocasionados al obispo y al cabildo de Urgel por el conde y sus
predecesores, y perdonan también a todos los cómplices y a sus
familiares, así como a la familia condal, por cuantos daños e
injurias hayan ocasionado al obispo y a la iglesia de Urgel, por
causa del citado conde.

A su vez, el antedicho noble varón conde de Foix, por si y por los
suyos, declara concluidas y sin efecto alguno el rencor (rancúnia)
y las demandas que el mismo y su padre habían sentido y promovido
contra el obispo y sus sucesores y contra el cabildo y la iglesia
de Urgel. Y renuncia, en especial, a las reivindicaciones que tenía
sobre los castillos de Montellá, Bescarán y Arcavell y sobre la
villa de Seo (la Seu), donde reivindicaba la calle oscura y cuatro
del horno. Y renuncia también a los demás lugares que hoy tienen y
poseen el obispo y el cabildo y la iglesia de Urgel; sobre todas
estas cuestiones se impone a sí mismo y a los suyos para siempre
silencio y obligación de no demandar ya más al obispo y al cabildo
y la iglesia ni a sus sucesores. El obispo entregará al conde de
Foix mil sueldos malgonesos por la conclusión del litigio del
castillo de Montellá.

IX. También acordaron los amigables componedores que de todo lo
anterior se hiciesen documentos públicos que serán confirmados por
el Sumo Pontífice, antes de transcurrir cuatro años, y que lo pague
el obispo. Para conseguir la confirmación, el obispo empeña como
garantía la obligación y los bienes de él mismo y de la iglesia,
con multa de cincuenta mil sueldos malgoriesos que cobrará el
conde, si en el lapso indicado el Papa no lo confirmare; el pago de
la multa lo garantiza el Ilustrísimo Rey de Aragón al conde. Si
mientras tanto quedase vacante la Cuna romana, es decir, si no
hubiese Papa, no se computará el lapso de vacante en la cuenta de
los cuatro años. Se ha ordenado por los mencionados que el conde
envíe también su procurador a la Curia romana y que solicite la
confirmación con diligencia juntamente con el del obispo; el conde
deberá enviar a su procurador con cargo a sus propios bienes y
cuidará de no obrar con dolo y de que tampoco lo haga su enviado,
pues si lo cometieran, quedaría el obispo relevado del pago de la
multa señalada.

X. También se ha acordado,por los susodichos que el antedicho conde
devuelva al obispo y al cabildo de Urgel el castillo de Agua Tibia
(d'Aigua Tebea) con todas sus pertenencias, y dispense a todos
aquellos lugares o castillos y hombres de los homenajes y fidelidad
a que hayan estado obligados, mediante el pago de mil quinientos
marcos de plata por el obispo y el cabildo a favor del conde, y que
el noble devuelva el documento del pago.

XI. De la misma manera se ordenó por los mencionados que las
muertes y asesinatos de hombres, tanto de militares como de
clérigos y de paisanos, y las destrucciones de castillos y masías
desde antiguo hasta el presente, cometidas por ambas partes o por
sus predecesores, se tuviesen a partir de ahora como no acaecidas.
Y que esta sea una paz perpetua entre el noble conde de Foix y los
suyos y el obispo y cabildo de Urgel y los suyos.

Además, nos, Pedro, por la divina misericordia obispo de Urgel, a
vos el noble Roger Bernardo, conde de Foix, vizconde de Castellbó,
os ofrecemos al antedicho Excelentísimo Señor Don Pedro por la
gracia de Dios Rey de Aragón como garante, so pena de cincuenta mil
sueldos malgoriesos, de que el señor Papa confirmará y ratificará
todas y cada una de las anteriores estipulaciones en el plazo de
cuatro años. Dicha garantía, nos Pedro, por la gracia de Dios Rey
de Aragón, por nos y los nuestros, la hacemos y concedemos
libremente a vos el citado conde de Foix y a los vuestros, del modo
arriba consignado y sin engaño alguno; renunciando a la disposición
del divino Adriano y del fraude; obligándonos el señor Rey y el
obispo antedicho de Urgel solidariamente con todos nuestros bienes
y de cada uno de nosotros y de la iglesia de Urgel, muebles e
inmuebles, habidos y por haber, a favor de los vuestros y de vos el
conde de Foix. Y de modo cierto, nos, Roger Bernardo, por la gracia
de Dios conde de Foix y vizconde de Castellbó, por nos y por todos
nuestros sucesores, y nos Pedro, por la divina misericordia obispo
de Urgel, por nos y todo el cabildo de la Seo de Urgel, presente y
futuro, y por todos nuestros sucesores, otorgamos, alabamos,
aprobamos y confirmamos en todo y por todo todas y cada una de las
cláusulas precedentes, tal como han quedado expresadas y aclaradas
y se han repetido aquí palabra por palabra, prometiéndonos el uno
al otro con este instrumento público, y bajo juramento que aquí
prestamos, que contra lo que antecede o parte de ello no haremos
nada ni permitiremos que otros lo hagan de palabra, por acción o
por consentimiento, a fin de que la presente transacción, digna de
la alabanza de Dios y de nuestra loa, no sea estorbada ni revocada
ni se estorbe o se revoque en modo alguno; a mayor abundamiento, y
a ciencia cierta nuestra y de la otra parte, todos y cada uno de
los citados apartados debemos tenerlos por definitivos, firmes e
indesvirtuables, y guardarlos eterna e irrevocablemente. Y en
cuanto antecede renunciamos conscientemente, nos obispo de Urgel y
nos conde de Foix ya mencionados, a todo derecho de beneficio, así
canónico como civil, divino o humano, a todas las constituciones y
excepciones, tanto de derecho como de hecho, por cualquier modo,
razón o causa; jurando nos y la otra parte guardar y observar y no
contravenir en modo alguno esto que acordamos, por los cuatro
Santos Evangelios de Dios y la cruz del Señor, ante nos colocada y
tocada. Nos, Roger Bernardo, por la gracia de Dios conde de Foix y
vizconde de Castellbó, os rendimos inmediatamente homenaje a vos el
señor don Pedro, por la divina misericordia obispo de Urgel, con la
boca y las manos, según la costumbre de Barcelona. Compuesto el día
seis de los idus de septiembre del año del Señor mil doscientos
setenta y ocho.

Firma del noble varón señor don Roger Bernardo, por la gracia de
Dios conde de Foix y vizconde de Castellbó, que jura y rinde
homenaje. Firma del señor don Pedro, por la gracia de Dios rey de
Aragón, garante de lo nombrado, de que así lo otorgamos, firmamos
y rogamos que sea firmado.

Nos, Pedro, por la Gracia de Dios obispo de Urgel, juramos y
subscribimos lo anterior.

Yo Juan de Pelayo (Joan de Pélag), sacristán de la iglesia de
Urgel, subscribo (siguen el nombre, firma y rúbrica de cuarenta y
dos personas, la mayor parte canónigos de Urgel). Firma de Pons
(Ponc), por la gracia de Dios gobernador de Solsona; los anteriores
son testigos de la firma, otorgamiento, juramento y homenaje del
señor Roger Bernardo, por la gracia de Dios conde de Foix y
vizconde de Castellbó, ya citado, y de la firma, otorgamiento y
juramento del señor don Pedro, por la gracia de Dios obispo de
Urgel, ya indicado. El señor obispo y los canónigos arriba
nombrados, firmaron después con sus propias manos ante mi, el
Notario, y ante Pedro de Bellpuig, capellán de San Nicolás, y de
Bartolomé de Asmorri, clérigo, como testigos. Firma del señor don
Iagoberto, por la gracia de Dios obispo de Valencia. Firma de Ramón
de Orcau, que con el nombrado Pons, gobernador de Solsona, son
testigos de la firma y otorgamiento del señor don Pedro, por la
gracia de Dios Rey de Aragón, garante de lo pactado, que así lo
firma y otorga el día seis de los idus de septiembre del año arriba
consignado.

Firmo yo, ARNAU DE VALL-LEBRERA, notario de Lérida (Lleida), en
señal de haber presenciado, certificado y escrito todo lo anterior.

PAREAJE O SENTENCIA ARBITRAL
SOBRE DIVERSAS CUESTIONES SUSCITADAS
ENTRE PEDRO DE URGEL, OBISPO DE URGEL,
Y EL CONDE ROGER BERNARDO III DE FOIX,
REFERENTES PRINCIPALMENTE
AL VALLE DE ANDORRA,
Y EN PARTE RELACIONADAS CON ALGUNAS
CLAUSULAS DEL PAREAJE ANTERIOR"

Es patente a todos que han surgido controversias y muchas disputas
entre el venerable padre señor don Pedro, por la divina
misericordia obispo de Urgel, y su cabildo, por una parte, y el
noble varón señor don Roger Bernardo, por la gracia de Dios conde
de Foix y vizconde de Castellbó, por otra, disputas y controversias
que se han originado y proseguido a causa de las novedades que
engendran discordia y por la ambigüedad y dudosa interpretación de
la composición acordada tiempo atrás, y por otras muchas causas, de
las cuales se han derivado entre ellos numerosos daños y peligros
para el futuro, que cada día se hacían más claros; por todo lo
cual, los citados señores, queriendo reconciliarse y proveer para
que a sus súbditos no les acaezcan más graves males y evitar dentro
de lo posible los peligros venideros y conjurar los ya iniciados y
establecidos, y para mudar la discordia en concordia, han designado
las dos partes de mutuo acuerdo a los nobles varones los señores
don Ramón de Urgel y don Guillermo Ramón de Josa, a fin de que, a
titulo de árbitros, jueces o amigables componedores, resuelvan
sobre dichas cuestiones o controversias, so pena de mil maravedíes
como suma estipulada por las dos partes. Y nosotros, los susodichos
señores don Ramón de Urgel y don Guillermo Ramón de Josa, árbitros,
jueces o amigables componedores, examinadas las citadas
controversias, disputas y demandas, y expuestas por ellos mismos
ante nosotros, y oídos ellos y sus alegaciones, excepciones y demás
puntos que han sido planteados por las partes ante nosotros, y
habiendo nosotros llegado a una certidumbre fundada en
declaraciones de testigos y obtenida por instrumentos públicos y
otros documentos legítimos, sobre el derecho de cada una de las
partes, y queriendo establecer y mantener paz perpetua entre los
señores y sus sucesores y sus súbditos, deseando zanjar por
amigable composición las anteriores disputas y controversias;
sabida la verdad sobre lo mencionado y queriendo suprimir toda
ambigüedad y novedad, y suprimir definitivamente entre ellos y sus
súbditos toda discordia y cualquier clase de conflictos, en virtud
de la autoridad que nos ha sido conferida por las partes, y
atendiendo a la conveniencia y provecho de ellas, pronunciamos,
ordenamos y decimos, bajo la pena antedicha y por vía de amigable
composición entre las partes:

1. Sobre la primera petición que plantea dicho señor obispo contra
el noble señor conde mencionado, relativa a la fortaleza,
edificación o castillo que ha comenzado a construir y se propone
acabar el propio señor conde en el pico de San Vicente (Sant
Vicer"c), que se halla en el Valle de Andorra, ya que esta
edificación, castillo o fortaleza se hace prescindiendo del derecho
del citado señor obispo y de su consejo y es causa de discordia y
pendencia, y no está claro que el susodicho, señor conde tenga el
derecho de edificar en el indicado pico, y que lo construido y
edificado va en perjuicio de la iglesia de Urgel, ordenamos que el
señor conde de Foix interrumpa la continuación de la nombrada
fortaleza o construcción del antedicho castillo que estaba haciendo
o empezando a hacer en el pico en cuestión, y que todo lo que esté
hecho o edificado, sea totalmente derruido o hecho enterrar, y de
ahora en adelante, ni el señor conde o sus sucesores o algún otro
por cuenta del mismo conde puedan edificar o hacer fortaleza alguna
en el pico nombrado anteriormente sin el deseo, licencia y
consentimiento expreso del señor obispo de Urgel o de sus
sucesores; y viceversa, que el susodicho señor obispo o sus
sucesores no puedan tampoco edificar ninguna fortaleza en el
antedicho pico ni dar licencia a otros para edificar sin permiso ni
voluntad del citado señor conde y de sus sucesores previamente
solicitada y obtenida, sino que el pico en cuestión seguirá
perpetuamente como ejido (empriu) de los hombres de Andorra y de la
comunidad de dicho Valle, toda vez que hemos comprobado que así era
antiguamente.

11. Sobre la segunda petición, referente a la Peña de Arfa
(Muntanyola d'Arfa), declaramos, decimos y ordenamos, como hemos
hecho anteriormente, que el mentado señor obispo de Urgel o sus
sucesores no edifiquen ni puedan edificar o hacer que se edifique,
ahora ni antes (sic), ningún castillo o fortaleza en la nava de
Arfa (coma d'Arfa), es decir en la roca misma, sin la voluntad,
licencia o consentimiento del antedicho señor conde de Foix o de
sus sucesores, toda vez que a nosotros nos consta plenamente que el
mentado señor obispo y su iglesia no tienen derecho a edificar o a
erigir fortaleza alguna en la citada roca sin la voluntad y
consentimiento del citado señor conde, el cual nos ha demostrado su
derecho a impedirlo; y viceversa, y del mismo modo, declaramos,
decimos y ordenamos que el citado señor conde o sus sucesores, aun
cuando tengan derecho a prohibir la construcción de la fortaleza en
la citada peña, no puedan ni él ni sus sucesores edificar o hacer
fuerte alguno en el risco ni dar a nadie permiso para que lo
construya, sino que el risco de Arfa permanecerá para siempre sin
construcción, salvo que de modo expreso y de común acuerdo los
dichos señores o sus sucesores decidan otra cosa.

III. Sobre la tercera Petición, referente a los diezmos (de/mes) de
Andorra, que el dicho noble señor conde vendió y entregó a Pedro de
Soriguera, abad a la sazón de la iglesia de Urgel, con los pactos
y condiciones concretamente estipulados en el contrato de venta, y
que después de la muerte del citado abad se apropió el nombrado
señor conde, por causas legítimas según él dice, decimos,
declaramos y ordenamos, como hemos hecho más arriba, que el
antedicho señor conde y sus sucesores guarden y observen y se
obliguen a observar para siempre las cláusulas y disposiciones que
el mentado Pedro de Soriguera hizo y ordenó en su testamento o
última voluntad, a saber las siguientes: el abad mencionado, aparte
de otros puntos, legó e instituyó en el testamento a favor de la
iglesia de Urgel y a perpetuidad, un presbitero (preveure)
designado por él mismo para celebrar los oficios divinos y las
misas en el altar de San Lorenco (Sant Llorenc) que él erigió, al
cual legó y entregó ciento cuarenta sueldos malgoriesos que se
deberían dar y afectar al mencionado capellán así instituido y a
sus sucesores cada año y a perpetuidad; también legó y asignó el
mentado abad a titulo perpetuo, por su muerte, cuarenta sueldos
malgoriesos a dicha iglesia, y asimismo legó y destinó diez sueldos
malgoriesos para que se dieran y entregaran a los presbíteros de la
citada iglesia el día de su muerte, y a su heredero le legó la
misma suma. A todos los citados mandó y quiso el nombrado abad que
cada año y para siempre se les diesen los diezmos de los frutos, y
con arreglo a los pactos y condiciones estipulados en e! contrato
de venta, obligó especialmente al diezmo de referencia, y
ciertamente podía hacerlo conforme al derecho que tenía, y declaró
que quería que las citadas rentas (rendes) se entregaran a los
mencionados, una vez obtenido el consentimiento del señor conde de
Foix, como se ve clara y manifiestamente en la escritura de venta
y en su testamento. Estas rentas, disposiciones y ordenamientos que
acabamos de indicar y referir, deberán observarlas, cumplirlas y
estarán obligados por las mismas y harán observarlas el antedicho
señor conde y sus sucesores, así como cualquier otro que tuviese o
cobrase los diezmos. Y a que se haga y cumpla todo esto quedan
vinculados perpetuamente el diezmo y sus frutos, de tal manera que
el mentado señor conde y cualquier otro que tenga, perciba, tuviere
o percibiere o poseyera en el futuro el diezmo de referencia, dé,
entregue y esté obligado a dar y entregar pacíficamente cada año en
la fiesta de Todos los Santos (festa de Tots Sants) y para siempre
al mentado presbitero del altar de San Lorenzo señalado en dicha
iglesia ciento cuarenta sueldos malgoriesos legítimos; y que
también den y entreguen del mismo modo pacifica y tranquilamente
cada año en la citada fiesta cuarenta sueldos malgoriesos legítimos
al prior de la referida iglesia de la Seo de Urgel o a su sucesor,
suma que, como se ha dicho antes, el citado Pedro de Soriguera
señaló y legó para su muerte a la iglesia nombrada; que el conde
mismo y quienquiera que tenga esos diezmos, den y entreguen también
pacíficamente cada año el día de esa fiesta diez sueldos
malgoriesos legítimos a dicho prior y a sus sucesores, que el
citado Pedro de Soriguera quiso y mandó dar a los presbíteros de la
catedral de Urgel para que el día de su muerte oficiasen en la
mentada iglesia. Declaramos y decimos que al mismo tiempo que
pueden sujetarse y habrán de quedar perpetuamente sujetos los
diezmos indicados y los frutos citados, para cada uno de los
designados, y siga en pie y valga la obligación antedicha, mientras
por razón del juramento prestado quedará obligado el señor conde,
así como sus sucesores, a cumplir todo lo establecido
anteriormente; y que el Baile o cualquier otro que recoja o junte
los frutos de los expresados diezmos y rentas, deberá llevarlos al
lugar o lugares acostumbrados y estará obligado a reunirlos dentro
del Valle de Andorra sin engaño alguno, y no podrá vender,
enajenar, dividir ni llevarse de los lugares referidos los frutos
de los citados diezmos anualmente percibidos, ni tampoco
apropiárselos en modo alguno, sino que, como cosa ajena, mientras
sea de todos y cada uno de los anteriores, se habrá de rendir
cuenta exacta cada año de dichas rentas, conforme a lo que se ha
dicho antes, al mentado presbitero y prior o a otro u otros que lo
soliciten provechosamente para ellos, y antes del cumplimiento en
los términos mencionados, sólo será lícito a los encargados de la
recaudación pagar lo que hayan recaudado; acto seguido, darán el
total al presbitero y al prior hasta el pago completo, si
estuvieren conformes con el precio de los frutos; en otro caso,
silos perceptores de los frutos de estos diezmos detrajeran o
vendiesen parte de los mismos antes del pago o se lo apropiaran,
serán tenidos y castigados como ladrones (lladres) de lo ajeno sin
permiso del señor, y como tales sean castigados. Sin embargo, lo
que exceda de los expresados diezmos y se pueda recaudar,
pertenecerá para siempre al dicho señor conde y a sus sucesores y
lo harán suyo, pues decimos y declaramos que el diezmo mencionado,
en todo lo que esté más allá de los acuerdos y disposiciones
legítimamente adoptadas a que haya dado el conde su consentimiento,
corresponderá al mismo conde, por causa establecida en derecho y
cumplida después. Queda bien entendido que el citado señor obispo
no podrá m deberá intervenir directamente en el cobro de los
mencionados diezmos, en lo que sobrepase los indicados convenios e
instituciones o disposiciones, ni le corresponderá el ejercicio de
acción alguna ni podrá hacer ninguna otra cosa ni mandar que se
haga por su cuenta mas allá de lo que aquí se prescribe, y si la
promesa se extendiera mas allá, sólo estará obligado a guardar el
juramento prestado sobre aquellas cosas al tiempo del contrato de
venta de los expresados diezmos; si bien no pretendemos con todo
esto derogar derecho alguno si alguien lo tuviese acaso sobre esos
diezmos, m tampoco que este derecho sea a favor de algún otro que
no lo tenga, sino que los convenios y ordenamientos dichos y
mencionados sean firmes y obliguen para siempre y sean cumplidos y
observados.

IV. Sobre la cuarta petición, referente a la creación e institución
de un notario o de notarios en los Valles de Andorra, vista la
composición concertada hace poco entre dichos señores, y declarando
las dudas que se derivaban de ella, acerca de la referida creación
de los notarios, pronunciamos y ordenamos, tal como hemos hecho mas
arriba, que el mencionado señor conde y el señor obispo y sus
respectivos sucesores podrán colocar, crear y establecer al mismo
tiempo en el Valle un notario o más notarios, según consideren
ellos que se haya de hacer y que, por la autoridad, institución y
licencia de ambos señores, redacten en el citado Valle como notario
o notarios públicos los testamentos, instrumentos, codicilos y
demás escrituras públicas, y como escribanos constituidos y
depositarios de la fe pública, reciban autoridad de los dos. Y que
se divida por mitades a perpetuidad y sin engaño entre dichos
señores y sus sucesores lo que la institución del referido notario
o notarios perciba o pueda percibir, por venta o aceptación u otros
contratos autorizados por los escribanos establecidos o que en el
futuro se establezcan, así como el censo o pensión que se entregaba
y se había de entregar por los escribanos según los pactos
concertados en el momento de la institución de los mismos. Y si
ocurriese que el referido notario o los notarios instituidos o que
se instituyan en el futuro cometieran falsedad en el cargo o con
ocasión del mismo, o delinquiesen de otra manera en cualquier
forma, se podrá o se deberá investigar o indagar el asunto por los
dos citados señores o sus respectivos agentes y se cumplirá
igualmente la pena y sentencia. Y si se hubiese obtenido algún
dinero del delincuente por sentencia o por composición, se
repartirá por mitades entre los dichos señores y sus sucesores. Sin
embargo, declaramos y decimos que todo lo que el señor conde tiene
y sus sucesores tengan en dicho oficio e institución de notarios
del citado Valle, sea extensivo al feudo del Valle de Andorra que
el citado señor conde tiene y debe tener a favor del obispo y de la
iglesia de Urgel. Y decimos que así se hará y observará, aclarando
de esta guisa la ambigüedad que sobre estas cuestiones existía en
el instrumento de composición.

V. Sobre la quinta petición en la que se asegura que los hombres de
Andorra tienen y deberán tener y han poseído hasta hoy, según se
dice, por parte del obispo (sic) pacífica y tranquilamente el ejido
y los pastos de los términos de Estamariu, enviando a pastar el
ganado mayor y menor, en lo cual se ven ahora estorbados e
impedidos por las gentes de Estamariu, de modo indebido e injusto
según se afirma, decimos, declaramos y ordenamos, como hemos hecho
más arriba, que nosotros los citados Ramón de Urgel y Guillermo
Ramón de Josa, queremos acabar por nuestra voluntad con el ejido y
los pastos, ya que allí mismo hemos estado personalmente o han
estado otros hombres buenos y fieles que hemos querido poner allí,
y que los mencionados cultivos, ejidos y pastizales terminen
pacíficamente según sea la voluntad de aquellos o la nuestra,
señalando lugares a los que se pueda tener acceso y utilizar el
ganado de la comunidad de los dos lugares, y que puedan enviar a
pastar con seguridad sus animales grandes y pequeños sin oposición
de la otra parte; y una vez que por nosotros o por nuestros
sustitutos se haya hecho la composición y señalamiento de los
términos de referencia, estarán las partes y hombres citados y sus
sucesores obligados a guardarla perpetuamente.

VI. La sexta petición se refiere al hecho de que el señor conde de
Foix exige que se cumpla la pena de los cincuenta mil sueldos y
pretende retenerlos y que le sean reconocidos por el señor obispo
para que este se los de, ya que se han suscitado y mantenido
durante largo tiempo muchas y diversas pendencias entre los
mencionados señor conde de Foix y señor obispo de Urgel, de las
cuales se han seguido mutuos daños y agravios y muchas y
considerables incidencias, las cuales han sido zanjadas y resueltas
por árbitros, jueces o amigables componedores, y las decisiones de
estos aprobadas a continuación por las referidas partes. Y entre
otras cosas se ha dicho y ordenado por aquéllos que se
confeccionasen instrumentos públicos que habrían de ser confirmados
por el Sumo Pontífice, y que el obispo empeñó sus bienes propios y
los de la iglesia para pagar los gastos correspondientes, así como
la obtención y cumplimiento de la confirmación por el Sumo
Pontífice en los cuatro años siguientes, so pena de cincuenta mil
sueldos que cobraría el mencionado conde, según se ve de modo
amplio y cabal en los instrumentos de la antedicha composición,
cuyos párrafos son bien claros; y como quiera que el señor obispo
citado no ha obtenido dicha confirmación en el plazo que se había
estipulado, según asegura el citado conde o, por lo menos, si la
obtuvo, no lo acredita con los escritos correspondientes o no da fe
de ella mediante escrituras, reclama el señor conde que se ejecute
la pena en la cual dice que ha incurrido el señor obispo por las
causas de referencia. Nosotros, los citados árbitros, jueces o
amigables componedores, a la vista del anterior pronunciamiento y
disposición de los antedichos amigables componedores y también de
la obligación y promesa del citado señor obispo sobre ello, y
vistas aquellas cosas y entendidas o examinadas con toda
diligencia, y después de haber deliberado y tomado consejo de los
entendidos, no queriendo suscitar indebidamente cuestiones ya
extinguidas ni provocar los peligros que llevan aparejados, ni dar
pretexto a las partes para combatir entre si, ya que los derechos
y razones ayudan a nuestro intento; deseando poner fin para siempre
a estos litigios que han surgido y a los que pueden surgir entre
las partes citadas por cualesquiera razones, declaramos, decimos y
ordenamos, como hemos hecho mas arriba, que dicho señor obispo
expuso el caso al Sumo Pontífice antes de la composición e impetró
y obtuvo en el plazo convenido dicha confirmación por medio de su
procurador designado con este fin, ya que así lo prueba y da fe de
ello por testigos legítimos, y decimos que el señor obispo no ha
incurrido en la expresada pena ni la merece ni está obligado a
satisfacerla al mencionado señor conde, por lo que absolvemos al
mismo señor obispo y a los bienes de la referida iglesia de la
señalada penalidad, ya que el ha explicado lo que se ha dicho hasta
ahora y expuesto las disposiciones propuestas a la sazón por los
árbitros. Sin embargo, si bien en la propuesta, disposición o
pronunciamiento de la composición hecha recientemente entre ellos
no se establece taxativamente que de la citada confirmación que el
señor obispo prometió pedir a su propia costa, se hubiese de
entregar copia al referido señor conde o a sus sucesores, o que se
le entregaría la misma bula del Romano Pontífice solicitada,
auténtica y sellada, a pesar de eso, como nos consta palmariamente
que el espíritu, sentido y voluntad de los referidos amigables
componedores de entonces era que la mentada confirmación y cartas
de confirmación así obtenidas por dicho señor obispo, se entregasen
al citado señor conde, aunque no se hiciese constar por escrito,
decimos, queremos y ordenamos, como hemos hecho más arriba so pena
de mil maravedis, que el antedicho señor obispo procure encontrar
y tenga la verdadera bula papal con el sello en la forma que exista
y que fue solicitada, y que ha probado ante nosotros que impetró y
obtuvo a través de su procurador del Sumo Pontífice respecto a la
citada composición, y que, con exclusión de pretexto alguno, la
lleve o haga llevar al mencionado señor conde o a aquel que la
quiera y precisamente dentro del término de Castellbó, a partir de
la fiesta de Pascua (festa de Pasqua) de aquí a dentro de un año,
de tal forma que esté obligado a encontrarla y enseñarla en el
lapso indicado y a enviarla o hacerla enviar, y que la envíe so
pena de pagar mil maravedís, en la cual incurrirá inmediatamente el
señor obispo si no lo hiciere; pero, una vez que haya sido enviada
y efectivamente enseñada a dicho conde o a los suyos en el tiempo
y lugar señalados, quedará exonerado el obispo y su iglesia, así
como los sucesores, de las promesas y estipulaciones sobre
obtención (sic) y confirmación de las penas consiguientes. Y en la
recepción no podrá cometer engaño alguno el conde citado; y una vez
hecho esto, quedará extinguida toda reclamación de esta pena.
También queremos y ordenamos que dicho señor conde, cuando le sea
presentada y entregada la citada carta de confirmación por el
mentado señor obispo o por un tercero en su nombre, quede obligado
a hacer y haga al expresado obispo de la iglesia de Urgel o a su
procurador el correspondiente reconocimiento mediante instrumento
público escrito o en el sentido de que ha recibido público traslado
y transmisión integra del mismo por el referido señor obispo si
éste quisiere tener constancia de ello. Finalizado el plazo fijado,
el Cabildo y el obispo o sus sucesores estarán obligados a entregar
y entregarán inmediatamente al señor conde o a sus sucesores y a
los suyos, sin excusa ni pretexto alguno, la pena recién señalada,
si incurre en ella el dicho señor obispo o su sucesor al no guardar
la carta de referencia o por no haber sido impetrada la
confirmación, o haber sido solicitada, pero no llevada, la carta,
o no haberse presentado y entregado esta a dicho señor conde o a un
otro en su lugar, de tal modo que se cumpla la obligación por el
obispo o por su sucesor; y declaramos que así queremos formular y
ordenar la ambigüedad de las palabras sobre dicha carta de
confirmación y las mentadas propuestas sobre el particular
contenidas en los instrumentos de la citada composición hecha hace
poco, y que éste era el espíritu y el sentido de lo que en aquel
momento pronunciamos.

VII. Sobre la séptima petición del señor conde, en la que se
solicita remover o deshacer un canal que el señor conde asegura se
hizo en tierras suyas y dentro de sus términos, por el expresado
señor obispo o bien por algún tercero pero mandándolo el obispo, y
a través del cual se conduce o lleva el agua a los molinos de la
ciudad de Urgel, decimos, pronunciamos y ordenamos, de la manera
que hemos hecho mas arriba, que en la medida en que se haya hecho
por alguien una excavación o acequia dentro de las tierras del
referido señor conde o de sus términos sin su voluntad y
consentimiento, sea repuesto a su estado anterior y que el
expresado señor conde pueda quitar o hacer quitarlo ahora mismo si
quisiere, y que el canal vuelva a su primitivo estado o situación
o a la antigua acequia tal como era al principio.

VIII. Declaramos, ordenamos y pronunciamos todas estas cosas por la
potestad que nos fue conferida por las partes o por la autoridad y
resolución meritada de componer amigablemente entre las dichas
partes, y queremos y ordenamos que entre las partes y también entre
sus súbditos se observe perpetuamente paz y concordia sobre todo
ello; y si en las citadas propuestas y disposiciones nuestras
hubiese dudas u oscuridades, deseamos que se interpreten, corrijan
y enmienden según el sentido común (segons el seny natural), hasta
la subsiguiente ratificación y aprobación de las partes. Y que el
señor conde lea y apruebe por juramento prestado personalmente
todas y cada una de las antedichas resoluciones; de la misma manera
decimos y queremos que el referido señor obispo lea y apruebe
igualmente todo lo anterior mediante juramento prestado en persona,
y que todo el cabildo de Urgel y aquellos del Cabildo que estén
bajo la jurisdicción del obispado urgelles lean lo antedicho y le
den su conformidad; tanto los presentes como los ausentes, antes
del próximo domingo de Carnestolendas (Carnestoltas) de Cuaresma
(Quaresmci).

IX. Y también decimos, declaramos y ordenamos que el instrumento de
convenio redactado poco ha entre los hombres del obispado que están
en Urgellet y los hombres del vizcondado de Castellbó, tal como se
establece en el documento, se observa efectivamente entre las
gentes y que los antedichos señores obispo y conde hagan que se
observe, como se ha acordado, según su voluntad y licencia.

X. De la misma manera, queremos y ordenamos que dicho señor obispo
dé garantes apropiados que se obliguen por si mismos y con sus
bienes ante el referido conde y los suyos, renunciando a todo
derecho y cautela, para el caso de que el señor obispo hubiese de
entregar la mencionada penalidad de mil maravedís por no cumplir
todo lo dicho.

XI. También queremos, decimos, declaramos y ordenamos,
consintiéndolo las partes y aprobándolo y queriéndolo expresamente,
que aunque dicho señor obispo y el cabildo e iglesia de Urgel hayan
sido absueltos por nosotros de la mencionada pena de cincuenta mil
sueldos malgoriesos y hayamos dicho a continuación que los
anteriores no están obligados a dicha pena ni incursos en ella y
que queda extinguida la acción que correspondiese o pudiese corres-
ponder al referido señor conde, toda vez que el mentado señor
obispo probó ante nosotros que había impetrado la confirmación por
medio de procurador designado legítimamente para este cometido y
que la obtuvo en el tiempo estipulado, y si bien no nos consta por
la redacción del instrumento de declaración y composición de qué
forma tenía el obispo que pedirá carta y enseñársela al señor
conde, por más que el pensamiento y la interpretación de los
árbitros fuese, como se ve, que a pesar de estas circunstancias se
obliguen el referido señor obispo, el cabildo y la iglesia y todos
los bienes de los mismos a favor del antedicho señor conde y de los
suyos a pagar la mencionada penalidad de cincuenta mil sueldos
establecida en la primera composición, para el caso de que el señor
obispo o su cabildo o sus sucesores, todos o la mayoría, actuaran
contra la aludida composición, o si el obispo por su cuenta
quebrantase o intentase quebrantar igualmente, en todo o en su
mayor parte, la composición de referencia concertada entre ellos,
y también si el cabildo entero o en su mayoría, incluso sin
intervenir el obispo, hiciera lo propio, solicitando carta al Papa
o haciéndola pedir por un tercero, como se ha explicado, con el fin
de infringir la citada composición o su mayor parte, a pesar de que
el señor conde y los suyos observen y no contravengan la mentada
composición en su totalidad o en su mayor parte, es nuestra
intención que la expresada composición hecha recientemente mediante
instrumento dividido en párrafos entre los aludidos señor conde y
señor obispo tenga para siempre plena firmeza; y si se infringiere
de hecho o de derecho por ellos, en su totalidad o en su mayor
parte, según queda dicho, que el referido señor obispo, cabildo e
iglesia y sus sucesores estén obligados a la referida pena a favor
del señor conde y sucesores y se les entregue a los mismos.

XII. También decimos y ordenamos que si una minoría del cabildo,
aun cuando se trate de un solo de sus componentes, viniera, contra
lo dispuesto en dichos acuerdos o contra una sola de las
estipulaciones, a infringir de cualquier forma la composición, no
se aplique en tal caso dicha pena sino que el referido señor obispo
y cabildo no den al o a los contraventores ayuda ni favor, ni
consejo alguno, ni les auxilien con cargo a las rentas comunes de
dicha iglesia de Urgel, sino que estarán obligados a dar consejo y
ayuda (donar consell ajut) al expresado señor conde contra quien o
quienes contravinieren, a petición del propio señor conde y de los
suyos, y si el aludido señor obispo o cabildo, todos o la mayor
parte de ellos, dieren consejo, ayuda o favor a esos
contraventores, incurrirán en la citada pena de cincuenta mil
sueldos, que será entregada al susodicho señor conde y a sus
sucesores. Y así es como Nos Pedro, por la gracia de Dios el citado
obispo, y el cabildo de la iglesia de Urgel abajo firmante, cuyos
nombres se contienen aquí uno por uno, después de haber deliberado
sobre todas estas cosas y tratado diligentemente entre nosotros,
que todas ellas son y vienen a resultar en beneficio, utilidad y
comodidad nuestra y de nuestra iglesia, así como de nuestros
súbditos, leemos, aprobamos y confirmamos todo lo antedicho y cada
una de las citadas cosas ordenadas, pronunciadas y establecidas por
los aludidos nobles Ramón de Urg y Guillermo Ramón de Josa, como
más arriba se menciona; y queremos que todas y cada una de ellas
sean seguras, irrevocables y firmes. Les prometemos a vos,
antedicho señor conde, y a los vuestros, así como al notario
infrascripto, en nombre de aquellos pactantes y de quienes lo han
de recibir, que contra los citados acuerdos no procederemos oculta
ni manifiestamente; y estamos dispuestos a incurrir en dichas penas
si no hiciéramos lo que mas arriba queda expresado, mandado y
convenido, o no nos atuviésemos a estas estipulaciones, tal como se
ha prometido y ordenado separadamente antes, y a incurrir en las
mismas sanciones si se contraviniese lo estipulado o se hiciesen
cosas no convenidas, obligando a favor del señor conde, de los
suyos y del notario infrascripto, y en nombre de aquél y de los que
podrían existir en nombre del estipulante, todos nuestros bienes y
los de nuestra iglesia habidos y por haber. Debidamente cerciorados
de nuestro derecho y del de nuestra iglesia, renunciamos consciente
y deliberadamente al beneficio de la restitutio ni imegrum que nos
pueda corresponder de modo especial o en general, y al beneficio
por razón de fraude o de miedo (benefici delfrau i de la por), y al
de aquellos que son ayudados por haber sido engañados en más de la
mitad del justo precio, y renunciamos también a cualquier otro
derecho canónico y civil y costumbres generales que nos favorezcan
en hacer algo o en infringir de cualquier forma las antedichas y
alguna de las cosas mencionadas; y, tocando con nuestras manos los
cuatro Sagrados Evangelios de Dios, juramos observar y no
contravenir todos los puntos expuestos. Y Nos, Roger Bernardo, por
la gracia de Dios el conde antedicho, después de haber deliberado
sobre las cosas referidas o diligentemente tratadas entre nosotros,
considerando que las mismas van y redundan en utilidad y comodidad
nuestra, así como de nuestros súbditos, leemos y confirmamos todos
los puntos expresados y cada uno de los pronunciamientos,
disposiciones y composiciones hechas por los aludidos nobles Ramón
de Urg y Guillermo Ramón de Josa, en los términos más arriba
contenidos, y queremos que todas y cada una sean seguras,
irrevocables y firmes. Prometiéndoos a vos, señor obispo, y a los
vuestros y al notario infrascripto, en nombre del mismo que
estipula v recibe, que no actuaremos oculta ni manifiestamente
contra lo dicho; y si no hiciéremos como se ha ordenado antes o no
nos atuviéramos a ello según más arriba se dice y explica, estamos
dispuestos a incurrir en dichas penalidades, tal como queda
prometido y ordenado separadamente más arriba, si realizásemos
algún acto contra lo estipulado o si se contraviniese o no
cumpliese lo contenido aquí, obligando a favor del señor obispo y
de los vuestros y del notario infrascripto, en nombre del mismo y
de los que fueren o puedan ser del que estipula o recibe, todos
nuestros bienes que ahora tenemos o que podamos poseer en el
porvenir. Renunciamos consciente y deliberadamente, una vez
cerciorados de nuestro derecho, al beneficio de la restitutio in
integrum que nos pudiese corresponder a titulo general o especial,
al beneficio del fraude y del miedo y al de la ley que asiste a
quienes se ven engañados en más de la mitad del justo precio Giust
preu), y renunciamos a los demás derechos civiles y canónicos y
costumbres generales que contra lo que antecede o contra alguna de
las cosas referidas pudiesen darnos pretexto para infringirlo en
forma alguna; y, tocando con nuestras manos los cuatro Sagrados
Evangelios divinos, juramos observar lo antecedente y no
contravenirlo. Hecho el día veinte de los idus de diciembre del año
del Señor mil doscientos ochenta y ocho.

Firmas de Ramón de Urg y de Guillermo de Josa, árbitros ya citados,
que suscriben la presente. Nos, Pedro, por la gracia de Dios el
citado obispo de Urgel, suscribimos y juramos. Firma de Roger
Bernardo, por la gracia de Dios el antedicho conde, que leemos y
juramos la presente (siguen los nombres de veintiuna personas. en
su mayoría canónigos de Urgel, y vienen después quince nombres de
testigos, muchos de ellos militares).

JAIME ORIG (Jaume Orig), notario público de Puigcerdá, he escrito
la presente (firma).

III

DECRETO DE CREACION
DEL CONSEJO DE LA TIERRA

Nos, FRANCISCO, por la divina misericordia Obispo de Urgel,
deseamos y manifestamos amor a nuestras estimadas y fieles gentes
honradas y habitantes de nuestros Valles de Andorra, Presentes y
por venir

Por cuanto el día de ayer nos ha sido enseñada y humildemente
presentada de parte vuestra por Andrés de Atas (Andreu d'Atas),
habitante de los lugares de Andorra, una carta de súplica, escrita
en los siguientes términos:

"A vuestra reverendísima y paternal Señoría, muy reverendo Señor,
exponemos en humilde súplica los humildes (sic) vasallos y súbditos
vuestros, los prohombres (gentes principales) de los Valles de
Andorra:

Que como varias veces y a menudo sucede que a ellos, tanto por
razón de los impuestos como son los derechos (drets), yugadas
(vectigals), marcas y aranceles y otros derechos (sic), como por
contratos sobre tierras (contractes de termes) y otras cuestiones
que tienen necesariamente con la villa de Puigcerdá y con los
hombres y ayuntamientos (comuns) del Valle de Querol y otros
habitantes de los alrededores (rodalia), les conviene celebrar
reuniones y consejos para deliberar y acordar lo que han de hacer
o pueden hacer sobre dichos negocios, y ordenar e instituir
síndicos y mensajeros (missatgers) para tratarlos, gestionarlos y
proseguirlos, y no pueden hacer todas estas cosas sin una reunión
o concejo de todos los hombres de dichos Valles y que,
Reverendísimo Señor, dichas reuniones no se hacen ni pueden hacerse
sin grandes daños y perjuicios para esas gentes, quienes para
reunirse en algún lugar de los Valles tienen que acudir desde dos
o tres leguas o de mas lejos aún, y dejar sus faenas rurales y
algunas veces incluso a sus animales con peligro de perderlos, y
que es, Señor, cosa tanto mas peligrosa celebrar reuniones de mucha
gente, especialmente grosera, cuanto que se presentan en estas
ocasiones muchos individuos y se formulan tantos pareceres, que por
todo esto, Reverendísimo Señor, para prevenir y evitar toda clase
de desgracias, escándalos, peligros y dificultades y para el
bienestar de dichas gentes, suplicamos a Vuestra Señoría
Ilustrísima:

Que otorgue graciosamente la merced de ordenar que de ahora en
adelante se reúna una vez al año el consejo de los Valles en un
lugar determinado de los mismos, y pueda elegir a dos o tres
hombres de cada parroquia, según plazca a Vuestra Señoría, quienes
jurarán en la forma acostumbrada en dichos Valles, que se
informarán, tratarán y gestionarán bien y lealmente los negocios y
asuntos de esos Valles, y que asimismo puedan elegir un sindico o
vanos síndicos, mensajero o mensajeros, con facultad para tratar,
gestionar y proseguir dichos asuntos y negocios dentro y fuera de
juicio, del mismo modo que si hubiesen sido elegidos por todos los
hombres de los Valles reunidos.

Además, Señor, como quiera que muchas veces los notarios,
escRIbanos y alguaciles de dichos Valles, o el tribunal de ellos
hacen en ausencia del juez en otras circunstancias, por seguir
denuncias presentadas contra los habitante' de los citados Valles,
citaciones y otras actuaciones y al final esos habitantes son
declarados inocentes y sin culpa por el tribunal, y a pesar de esto
los notarios y alguaciles fuerzan a los acusados y perseguidos sin
culpa a que les paguen sus honorarios como si fuesen culpables, de
tal manera que éstos son indirectamente castigados por su inocencia
y falta de culpa, y romo no es justo que se les imponga carga ni
penalidad, ya que bastante afligidos han sido por la sola acusación
y por el trabajo de ver reconocida la verdad de su inocencia, para
que se les imponga encima más aflicción; por todo esto, muy
reverendo señor, los prohombres suplican humildemente a Vuestra
Señoría, como se ha dicho más arriba, que sea servido de establecer
y ordenar que de ahora en adelante estos acusados y absueltos no
hayan de ser forzados ni puedan serlo a pagar cosa alguna a dichos
notarios y alguaciles.

Dios os dé, Señor, buena y larga vida y felicidad perdurable."

Nos vista y leída atentamente cada una de las cosas contenidas en
la solicitud anterior y queriendo atender a las mismas de una
manera justa y beneficiosa en todo cuanto pudiéremos, a favor de la
salvaguardia y seguridad de los habitantes de dichos Valles y de la
conservación de sus leyes y privilegios, nos sentimos benignamente
inclinados a favor de vuestras súplicas.

Por la presente carta, redactada y confirmada con nuestro sello,
estampado al pie de la misma, que acredita nuestro beneplácito y
voluntad, y no circunstancia alguna de otro tipo, concedemos
licencia y plenas facultades, en la medida del poder que
ostentamos, a vosotros, los citados hombres honrados y habitantes
de los susodichos Valles de Andorra, que existáis en cualquier
momento.

Por esta licencia, vosotros, prohombres de los mismos Valles,
podréis hacer Consejo General (Consell General) de todos los
hombres y habitantes que viven en aquéllos y se os permitirá elegir
entre vosotros ciertas personas en las cuales delegar y a quienes
encomendar libremente, así como concederles potestad para que en
nombre y sustitución de los propios Valles tenga poder de
intervenir, defender y mantener a favor de todas las gentes y de
cada uno de los derechos, tales como yugadas, marcas, aranceles,
ejidos, herbajes (herbatges) y privilegios, como también a favor de
cualesquiera otras inmunidades, derechos y libertades concedidas a
dichos Valles o esperadas en cualquier circunstancia.

Estas personas también podrán actuar, en juicio o fuera de él,
contra cualesquiera personas, sea cual fuere su estado, sexo,
grado, condición o categoría, siempre que fuere menester o que lo
exija la calidad del asunto, con la excepción de que no podrán
actuar contra Nos ni contra nuestros sucesores en la iglesia de
Urgel en modo alguno.

Se os permitirá hacer la elección de dichas personas una vez al
año.

Las personas elegidas y delegadas por vosotros, antes de ejercer el
cargo, deberán jurar ante nuestros magistrados que intervendrán en
los citados consejos, que se comportarán bien y fielmente en el
ejercicio de su función y tratarán y gestionarán todos los asuntos
buenos, útiles y cómodos para los dichos Valles, evitarán todo daño
y execrarán todo engaño, perfidia y fraude.

Os concedemos además, como es de justicia y de razón, que las
personas habitantes de los Valles de Andorra, paguen los honorarios
y los gastos mínimos al notario o al alguacil de los propios Valles
por cualesquiera denuncias, indagaciones y procedimientos recibidos
e instruidos contra aquéllas.

Si la persona encausada es inocente y no tiene culpa alguna, se
extinguirán las acciones entabladas contra ella.
 A vosotros os damos el presente decreto, con el testimonio de
todos los presentes, y certificado con nuestro sello, que acredita
nuestro beneplácito, voluntad y preferencia y no otra cosa.
 Dada en nuestra ciudad de Urgel (Seo de Urgel) el día once de
febrero del año de la Natividad del Señor de mil cuatrocientos
diecinueve.

FRANCISCO (Francesc), Obispo de Urgel.


DECRETO DE NAPOLEON SOBRE RESTABLECIMIENTO DE LA COTITULARIDAD DEL
PRINCIPADO

Relativo a los Vegueres encargados de asistir a las audiencias o
plenos judiciales del Valle de Andorra (relatif aux Viguiers
chargés d'assister aux cortes ou lits de justice de la vallée
d'Andorre).

Palacio de las Tullerías, el 27 de marzo de 1806.

NAPOLEON, EMPERADOR DE LOS FRANCESES, REY DE ITALIA

En virtud del informe de nuestro Ministro del Interior;

A petición de los habitantes del valle de Andorra de que se
restablezcan sus antiguas relaciones de administración. de policía
y de comercio con Francia;

Visto el informe del Ministro de Asuntos Exteriores de 22 de
termidor del año X

Vista la carta del Consejero de Estado, Director de Aduanas, al
Ministro del Interior:

Oído nuestro Consejo de Estado,

HEMOS DECRETADO Y DECRETAMOS lo siguiente:

Artículo 1.°

Será nombrado por Nos, a propuesta (sur présentation) del Ministro
del Interior, un Veguer escogido en el departamento de Ariege, que
estará encargado de asistir, así como el Veguer del obispo de
Urgel, a las audiencias o plenos de los tribunales del valle de
Andorra, y que ejercerá todas las prerrogativas que los convenios
o los usos le habían atribuido, ora en el ejercicio de sus
funciones, ora en el nombramiento de los Bailes encargados de
resolver los asuntos civiles.

Artículo 2.°

El delegado de Hacienda (receveur général) del departamento de
Ariege recibirá el tributo anual de 960 (novecientos sesenta)
francos que el valle de Andorra pagaba a Francia antes de la
Revolución y rendirá cuentas del mismo al Tesoro Publico.

Artículo 3.°

Se concede a los andorranos la facultad de exportar anualmente la
cantidad de granos y el numero de reses cuya salida les había
garantizado la Ordenanza del Consejo de 1767 (mil setecientos
sesenta y siete); y se adoptarán seguridades mediante las
correspondientes guías (acquits o-caution) y medios
administrativos, que dichos granos y reses se destinan realmente al
consumo de los habitantes.

Artículo 4.°

Tres diputados de los andorranos nos prestarán juramento cada año,
ante el prefecto del departamento de Ariege, a quien autorizamos
con este fin por el presente Decreto.

Artículo 5.°

Nuestros ministros del Interior, de Hacienda y de Asuntos
Exteriores quedan encargados, cada uno en su respectivo ámbito de
competencia, de la ejecución del presente decreto.

Firmado NAPOLEON

Por el Emperador:

El Secretario del Estado, firmado HUGUES B. MAROT

DECRETO DE "NUEVA REFORMA" "(Decret de "Nova Reforma")"

Nos D. D. JOSE CAIXAL Y ESTRADE por la gracia de Dios y la Santa
Cruz Apostólica Obispo de Urgel, Delegado Apostólico de la Abadía
de Gem, Nullius Diócesis, y de la pabordia de Mur, Prelado
asistente al Solio Pontificio, Príncipe Soberano de los Valles de
Andorra, Caballero Gran Cruz de la Orden Americana de Isabel la
Católica, Noble Romano del Consejo de S. M., etc., etc.

EN EL NOMBRE DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO, AM . Ordenado en los
Pareages de Andorra de fecha 8 del mes de septiembre del año 1278,
confirmados por Su Santidad el Papa Martín IV de feliz recordación,
que "Sobre la administración de Justicia y puro gobierno, que
siempre los Vegueres del Ilmo. Sr. Obispo de Urgel y el Noble Conde
de Foix, Principes Soberanos pro indiviso de los Valles de Andorra,
ejercen en común y juntos el puro gobierno sobre los dichos nombres
de Andorra, es a saber: altas, medianas y bajas justicias y todas
las cosas que pertenecen y deben pertenecer al puro y misto
gobierno y jurisdicción, y que ellos apresen y tengan prisioneros
los delincuentes y malvados, y si acaso sucediese que uno de los
susodichos Vegueres estuviese ausente, aquel que fuese presente
podrá ordenar, hacer y ejecutar las dichas cosas, sin embargo de
que en cualquier tiempo que sea el Veguer ausente, llegase, sea
admitido y recibido por el que fuese presente." Considerando que la
inmensa mayoría de los andorranos han acudido a Nos en solicitud de
14 del presente abril manifestando la necesidad de corregir
gravísimos abusos y males que deploramos y que habían hecho gemir
muchas veces, ya en las Santas Visitas Pastorales de los Valles, ya
cuando se nos comunicaban por los mismos andorranos y que habíamos
deseado siempre corregir, provenientes principalmente de la
inobservancia de las leyes, usos y costumbres de los Valles de
Andorra. Considerando que las cosas han llegado a un término que,
sin una reforma radical, cual nos ha parecido la que nos proponen
los recurrentes, los abusos no se corregirían nunca, e irritados de
ello los pueblos podría aquello caer en la anarquía y originarse la
ruina de nuestros amados Valles de Andorra; y deseando la felicidad
de los mismos, después de haberlo bien meditado, consultado con
personas sabias y que se interesan por el bienestar de los Valles,
y encomendados a Dios, hemos venido en mandar, romo mandamos, que
se observen y cumplan con toda exactitud las leyes, usos y
costumbres legítimos de los mencionados Valles de Andorra, y además
en cuanto a Nos toca, las siguientes bases y su práctica aplicación
que la referida inmensa mayoría de los andorranos nos ha presentado
y son las siguientes:

1.- Derecho de votación a todos los cabezas de familia (caps o'e
casa) de los Valles para elegir los veinticuatro individuos que
componen el Consejo General. Estos, que serán elegidos por cuatro
años, se renovarán por mitades cada dos años, y con la condición de
que atiendan a todo lo concerniente a las atribuciones del Consejo
General.

2.- Dichos veinticuatro miembros deberán ser elegidos separadamente
de los Consejos de Parroquia, pero con la facultad, conforme la
tienen actualmente, de conocer de las discrepancias entre los
administradores municipales y el pueblo.

3.- A Derecho de votación a los mismos cabezas de familia de los
Valles para elegir las autoridades municipales de cada parroquia,
las cuales no deberán pasar de un número determinado, pero
suficiente para cuidar debidamente de los intereses municipales y
asuntos concernientes a la parroquia, y se renovarán o volverán a
nombrar en los mismos plazos que el Consejo General.

4.- Derecho a los mismos cabezas de familia para intervenir y
conocer en la administración y cuentas de los intereses
municipales, cuentas que se rendirán anualmente en un día
determinado. El Pueblo deberá intervenir por medio de dos
comisionados que podrían nombrarse por dos años, y de tal modo que
en un solo día puedan quedar nombrados dichos comisionados, las
autoridades del Consejo General y las autoridades municipales.

Si los señores copríncipes o las autoridades actualmente
constituidas dan indicación de que se debe suprimir asimismo algún
abuso o mala práctica, aceptan desde luego la reforma; así como
reconocen y proclaman todos los derechos de los copríncipes, las
leyes, usos y prácticas tradicionales, que no quedan modificadas
por las variaciones arriba expuestas.

VI

NORMAS DE DESARROLLO DEL DECRETO
DE LA "NUEVA REFORMA"33

1.a. Para ser elector se requiere: ser andorrano, ser vecino (vehi)
de la parroquia respectiva, ser cabeza de familia y mayor de edad
y estar en su sano juicio (estar en cabal judici). Podrán serlo
también los forasteros que estén casados con mayorazga (pubilla),
con tal que hayan residido por lo menos tres años en el país y no
se pruebe que han considerado con desprecio o indiferencia las
cosas y asuntos del país, a juicio del Honorable Ayuntamiento
(Honorable Comú) en caso de duda, si bien se dará recurso ante el
Príncipe Soberano (Princep Soberá).

2.b. Podrán ser elegidos comisionados del pueblo los dos que
obtuvieren mayoría de votos entre los electores a que hace
referencia el artículo 1° y con arreglo a las normas del artículo
5.°

3.a. Para ser elegido autoridad municipal o del Consejo General se
requieren en primer lugar las condiciones del artículo 1.° y,
además, que se sea persona de buena vida y costumbres y que tenga
notoriamente arraigo y responsabilidad propia para responder de los
intereses que como autoridad haya de administrar. Pero no podrá ser
elegido miembro del Ayuntamiento ni del Consejo General ningún
individuo que, a pesar de reunir todas las circunstancias de un
verdadero ciudadano, tenga deudas pendientes ante el Ayuntamiento,
a menos que pueda demostrar su inversión a favor del mismo
Ayuntamiento.

4.a Las votaciones se harán en cada parroquia en la población
principal, en día sabido y convenido entre la autoridad local y el
pueblo. Sabidos el día y hora y el lugar de la votación, se
reunirán las autoridades locales para presidir la votación. La
presidencia deberá estar compuesta como mínimo por un presidente,
dos vocales y un secretario. Será presidente el Cónsul mayor o el
menor, u otra persona en quien ellos deleguen, si no pudieren
asistir, y tendrán derecho a la Mesa presidencial los demás
miembros del Ayuntamiento y los cuatro del Consejo General. Serán
elegidos quienes obtengan la mitad más uno de los votos de quienes
asistan, tanto si son pocos como si son muchos. Podrán formar parte
de la presidencia representantes de los barrios (cuarts) que formen
cada parroquia. La primera vez serán mesa presidencial las personas
de más arraigo de cada parroquia en número correspondiente.

5.a Al nombrar los comisionados que deberán intervenir en las
cuentas, presidirá la autoridad y solamente votará el pueblo. La
primera vez quedará la presidencia constituida del modo
especificado en el articulo 4.°

Los electores harán constar ante la presidencia, por escrito o de
palabra, quiénes son y por quien votan. Si unos barrios de alguna
parroquia pueden proponer a uno de los comisionados, y los otros
barrios al otro, podrán también votarlos por separado, si esta
fuere su voluntad, y asimismo podrán hacerlo en las demás
votaciones. Terminada la votación, se contaran los votos, y los que
tengan mayoría absoluta de los asistentes serán declarados comi-
sionados legales. Si ninguno hubiese obtenido mayoría absoluta, se
pondrán nuevamente a votación los dos que hayan obtenido mayor
número de votos, y todos los electores deberán votar a favor del
uno o del otro y el que consiguiere mayoría absoluta será declarado
comisionado legal. Si junto a los dos que hayan tenido mayor numero
de votos hubiere un tercero que alcance un numero de votos igual a
uno de los dos, se pondrán todos de nuevo a votación del modo que
queda dicho, y será elegido el que resulte con mayoría absoluta. Si
acaso no resulta ninguno con mayoría absoluta, se apartarán los dos
candidatos con más votos para una nueva votación y quedará elegido,
como queda dicho, el que alcance mayoría, y si esta votación
definitiva arrojara un empate, se pondrán los numeros de los dos
individuos dentro de una urna, y será elegido el que salga primero.
Los comisionados, obtenida la mayoría de votos, y aceptada la
comisión, serán declarados comisionados legales por dos años, y,
pasados estos, podrán ser reelegidos, si volvieren a tener la
mayoría de votos, pero haciendo constar siempre su voluntad de
aceptar la comisión. Estos intervendrán en la rendición de cuentas,
para lo cual los Cónsules del Ayuntamiento les darán una nota de
las mismas con antelación. Si no hubiere acuerdo sobre las cuentas,
fallará el Consejo General, si bien cabrá recurrir ante el Príncipe
Soberano, si no hubiere conformidad en el seno del Consejo.

6.- El año del Consulado expirará el 31 de diciembre de cada año y
los Cónsules deberán rendir cuentas entre dicho día 31 y el día 10
de febrero del año siguiente.

Para nombrar las autoridades que habrán de constituir el
Ayuntamiento tendrán voto todos los electores de cada parroquia.
Aquéllas formarán la presidencia como queda dicho en el articulo
4.° Los electores comenzarán a votar y acto seguido lo harán las
autoridades, y los individuos que hayan de integrar el Ayuntamiento
que deberán reunir los requisitos indicados en el articulo 3 o, los
cuales serán nombrados y votados de uno en uno del modo establecido
en el artículo 5.° Si en la primera votación no obtuvieren mayoría
absoluta de los asistentes, se procederá a nueva votación, en la
forma prevista en el articulo 5.°, y quedaran nombrados miembros
del Ayuntamiento quienes resulten con mayoría absoluta de votos de
los asistentes. Constituido el Ayuntamiento, éste nombrará por
mayoría de votos al Cónsul mayor y al menor, y se observarán el
modo y la forma consignados en el articulo 8. Así quedará la
corporación constituida con todos los cargos, obligaciones y
derechos que han tenido las,autoridades municipales hasta el
presente, excepto en las atribuciones y representación en el
Consejo General. En el nombramiento de los Cónsules mayor y menor
se observará el procedimiento alternativo que se ha guardado hasta
ahora entre los barrios que constituyen cada parroquia. Todos estos
empleos serán gratuitos.

7.- Para nombrar a los cuatro del Consejo General tendrán voto
también todos los electores de cada parroquia. Las autoridades
municipales formarán la presidencia, como queda dicho, y la primera
vez se estará a lo dispuesto en el artículo 4.° Los electores
empezarán a votar sobre individuos que reúnan los requisitos del
articulo 3. y acto seguido lo harán las autoridades. Los elegidos
serán votados también de uno en uno, según lo previsto en el
artículo 5.°, y si no obtuvieren mayoría absoluta la primera vez,
se hará una nueva votación en la forma prevista en el referido
artículo 5.° y quedarán nombrados individuos del Consejo General
los que resulten con mayoría absoluta de votos de los asistentes.
El Consejo General tendrá las mismas prerrogativas que hasta ahora
ha tenido, tanto para el nombramiento de Síndicos como para lo
demás, con la única salvedad de que dichos individuos quedarán
descargados de las tareas de las parroquias, las cuales correrán a
cargo de las autoridades municipales. Los empleos del Consejo serán
gratuitos también.

Considerando que la duración del mandato de la autoridad municipal
y del Consejo General es de cuatro años, la primera vez deberán
servir cuatro años una mitad y dos años la otra mitad, y para saber
cuál es la mitad que deberá salir se observará lo dicho en el
articulo 8.

8.a. Los Cónsules nombrados servirán cuatro años como los demás
miembros del Ayuntamiento, pero con el carácter de Cónsules los dos
primeros años y de Consejeros los dos últimos. Por consiguiente,
cada dos años deberán los miembros del Ayuntamiento nombrar a los
dos citados Cónsules entre los cinco nuevos, con el fin de que los
nombrados puedan ser también dos años Cónsules y dos años
Consejeros, como los anteriores, y así sucesivamente los nombrados
deberán obtener mayoría absoluta de votos de dichos individuos del
Ayuntamiento y, a falta de esto, mayoría relativa, con observancia
de la alternativa de que de una vez para otra sea el Cónsul mayor
de un grupo de barrios y el menor de otro, y al reves en la
renovación siguiente. Los primeros dos años serán Consejeros el más
viejo de un grupo de barrios y el de mas edad de otro grupo de
barrios. Al renovarse la mitad de los miembros del Ayuntamiento se
hará siempre que los grupos de barrios que constituyen cada
parroquia tengan en él el numero de representantes que les
corresponda. Para efectuar la renovación de dicha mitad, la primera
vez se observarán las reglas que luego se especificarán, pues,
pasada la primera vez, sucederá siempre que una mitad agotará los
cuatro años de mandato, mientras que la otra llevará sólo dos años
de servicio, y en este caso se aprecia claramente que deberán ser
vueltos a designar los cinco que hayan terminado los cuatro años de
mandato. Para renovar la mitad la primera vez se meterán en una
urna los nombres de todos los componentes del Ayuntamiento, excepto
los de los Cónsules que dejen de serlo y queden en el Ayuntamiento
con el nombre de Consejeros, hasta expirar los cuatro años, según
se ha dicho, y de los ocho que entrarán en el sorteo se sacaran
cinco papeletas, y estos individuos serán sustituidos mediante
elección, del modo establecido en el articulo 6. Si la parroquia se
divide en dos grupos de barrio, se pondrán los cuatro individuos de
uno de ellos en una urna y los cuatro del otro en la otra, y se
extraerán tres nombres de una urna y dos de la otra para constituir
los cinco que son la mitad, y luego al elegir sustitutos se deberán
elegir tres del grupo de barrio que hayan hecho salir tres, y
solamente dos individuos del otro grupo del que sólo se hayan
extraído dos.

En cuanto a los miembros del Consejo General, se pondrán la primera
vez, para saber cuál es la mitad de los que habrán de ser renovados
al cabo de dos años, los nombres de los cuatro miembros de cada
parroquia en una urna y se sacarán dos papeletas, y estos dos
individuos serán reemplazados mediante elección según queda dicho
en el articulo 7.°

9.a. Los que resulten legalmente elegidos por los Ayuntamientos
tendrán obligación de servir el cargo, a no ser que hayan llegado
a la edad de jubilación o que tengan otro destino público y
personal; pero para nombrar Cónsules no se podrá obligar a que lo
sean, aunque lo quiera la mayoría del Ayuntamiento, a los
individuos que hayan sido miembros del Consejo General, Bailes,
Vegueres o Síndicos, si aún no han transcurrido cuatro años desde
el día en que hayan dejado de ser autoridad, hasta el día en que
hayan de volver a serlo por voluntad de la mayoría.

10. Los elegidos por el Consejo General estarán asimismo obligados
a servir, mientras no lleguen a la jubilación y no tengan destino
público y personal, y una vez que hayan pasado cuatro años después
de haber servido en el destino de miembro del Consejo General o de
haber sido Bailes, Vegueres o Síndicos, hasta el día en que deban
volver a ser Autoridad. Si muriese alguno de los cuatro miembros
del Consejo General, los tres restantes cuidarán de nombrar
sustituto, haciendo que este sea del grupo de barrios
correspondiente y que sirva solamente el tiempo que faltaba por
cumplir al difunto y dando conocimiento de ello al Consejo General;
si muriese uno de los del Ayuntamiento, cuidará esta corporación de
nombrar sustitutos, procurando que este sea del grupo
correspondiente de barrios, que sirva sólo por el lapso que faltase
por cumplir al difunto y que sea elegido por mayoría de votos de la
corporación, y en su defecto por mayoría relativa. Si muriese un
comisionado del pueblo, este cuidará de elegirlo entre el grupo de
barrios que hayan elegido al difunto, y para que se le considere
comisionado legal bastará que haga constar que lo han elegido
sustituto la mitad m$ uno del número de votantes que hayan asistido
a las últimas votaciones.

11. Si surgiese alguna dificultad en la aplicación de los referidos
artículos se recurrirá al Consejo General, el cual dará un parecer
aclaratorio que será vinculante para todas las parroquias y para
cada una en particular, si bien cabrá recurso ante el Príncipe
Soberano.

12. Constituidas las autoridades de los Ayuntamientos y del Consejo
General, deberán los Cónsules de cada una de las seis parroquias
entregar veinticuatro duros a los miembros respectivos del Consejo
General, y estos tendrán dicha suma en deposito por los gastos que
puedan presentarse en el seno de éste, y de los cuales entregarán
escrita una relación a los propios Cónsules, cuidando de que queden
nuevamente en depósito veinticuatro duros y dando siempre los
correspondientes recibos. Además tendrán los Cónsules obligación
exacta de poner a disposición de los respectivos miembros del
Consejo General la colecta (cuestia) para Francia, así como el
presente y la colecta para el señor obispo, el pago a los
facultativos y demás atenciones que se acostumbran en los cuatro o
cinco consabidos Consejos de cada año.

13. Para ordenar y procurar el mayor acierto en la práctica de las
"causas de vecino a vecino" (visuras) deberán asistir a la primera
cita los dos Cónsules de la parroquia respectiva, junto a los dos
Consejeros, y darán el primer fallo; si hubiere apelación contra
este asistirán a la segunda vista los diez Cónsules de las
parroquias restantes para enterarse y fallar de nuevo. Si hubiere
tercera (sic) apelación asistirá al Consejo General con su asesor,
y con las luces que este le dé, el Consejo dictará sentencia a su
vez. Asistirá también el secretario ordinario. El deposito en
primera instancia se hará en manos del Cónsul mayor o del menor y,
en caso de ausencia o enfermedad del mismo, en manos de la persona
delegada para sustituirles. En segunda y tercera instancia se hará
el deposito en manos del Síndico o de su sustituto.

14. Estará facultado el señor Sindico, como hasta ahora, para
dictar las disposiciones adecuadas en representación del Consejo
General, pero con observancia constante de la buena costumbre de
dar parte al Consejo, a la primera ocasión en que se reúna, de
dichas disposiciones, para satisfacción y aprobación del propio
Consejo.

15. También se pone de manifiesto, para que se cumpla con
exactitud, la buena práctica de que cuando acontezca en el Valle
alguna cuestión difícil y de gravedad, el Consejo General debe
pedir tres o cuatro individuos de cada parroquia, entre los de m$
arraigo y capacidad, para resolver juntos lo que parezca más
conveniente, tanto para hacer gestiones (fer pasos) con los
Copríncipes, como hacerlas con otros cargos.

16. Las autoridades municipales y del Consejo General podrán ser
demandadas por los particulares ante los tribunales competentes de
justicia, por deudas que hayan contraído aquéllas en nombre y en
calidad de particulares sin previa autorización, y sólo para las
deudas contraídas en calidad de autoridades se necesitará licencia
del Sindico para demandar a los Cónsules y a los miembros del
Consejo General, y licencia de este para demandar a los Síndicos,
pero tanto el Consejo General como los Síndicos deberán dar dicho
permiso cuando la parte reclamante les demuestre que han expirado
los plazos en que aquéllos debían efectuar el pago. En el caso
inesperado de que se deniegue el permiso se podrá acudir al
Príncipe Soberano.

APENDICE

En lo sucesivo los Bailes cuidarán de celebrar constantemente los
juicios verbales en la casa llamada del Valle, como se hacia antes.

A fin de que los Ayuntamientos puedan satisfacer con desahogo las
atenciones que tienen que desempeñar actualmente y hacer frente a
las que puedan surgir en el futuro, como igualmente para poder
encontrarse preparados, si es posible, a socorrer necesidades
públicas y generales, se procurará siempre que los capitales
resultantes de ventas o de ventas con pacto de retrocesión
(quitacions) sean reinvertidos, así como los sobrantes tendrán que
capitalizarse también al formar una suma regular y se cuidará
siempre de que los productos se empleen en algo que tenga carácter
de utilidad pública y general de las parroquias respectivas; y si
alguna vez conviniere hacer una excepción a lo que se acaba de
decir, que esta vaya siempre a favor de la clase pobre y
menesterosa de las respectivas parroquias.

Los Ayuntamientos cuidarán con todo el celo y diligencia posible de
descubrir y manifestar los fundamentos en que se apoyan tantos y
tantos usos, costumbres y hábitos en que necesitan basarse para
resolver las cuestiones que se plantean en la práctica de todos los
días o para defender derechos y pretensiones que se tienen por
indiscutibles. Con este fin consultarán los libros, así como
manuales, decretos manuscritos, documentos sueltos, fallos de
tribunales y la tradición originaria y conforme al buen sentido que
ha llegado hasta nuestros días.

Coadyuvarán a este interesantísimo fin las demás autoridades en su
ámbito respectivo, tanto el Consejo General facilitando con la
debida vigilancia, ayuda e intervención al archivo general, como
los Bailes y Vegueres con todo lo que sepan y posean De este modo
serán los unos verdaderos auxiliares de los otros, pues deberán
comunicarse mutuamente cuanto sea susceptible de ilustrar a
cualquiera de las autoridades citadas. Lo que no se encuentre en
los archivos locales o en el General del Valle podrá buscarse en
casas particulares, especialmente en aquellas cuyos dueños hayan
sido Síndicos, Vegueres o Bailes, consultando a mayor abundamiento
para dirigirlos (sic) a las personas más antiguas y que tengan m$
experiencia del Valle. Se espera del patriotismo de todos estos
particulares que se presten gustosos a proporcionar lo que sepan y
posean, pues de otro modo, aun cuando se haya consignado una
práctica racional y justa para suplir las reglas especiales que
acaso pudieran ellos ofrecer, de nada les serviría haber hecho esa
reserva, pues serían regias caducadas en derecho y según la ley.
Estos trabajos ya adelantados suplirán a título rigurosamente
provisional la inexistencia de un código general y constituirán al
mismo tiempo materiales indispensables para llegar un día a
completar aquél.

Cuidarán de poner tan pronto romo sea posible un maestro de niños
y unas maestra de niñas en cada parroquia.

Dichas bases y todo lo referido, a saber, usos y costumbres
legítimos de los Valles de Andorra, se pondrán en observancia
inmediatamente. Comuníquese al Consejo General para su inteligencia
y cumplimiento.

Dadas en nuestro Palacio Episcopal de Urgel, firmadas y rubricadas
de nuestra mano, selladas con el mayor de nuestras armas y
refrendadas por nuestro infrascrito Secretario de Cámara y gobierno
a los veintidós días del mes de abril del año mil ochocientos
sesenta y seis.

JOSE Obispo de Urgel, Príncipe Soberano de los Valles de Andorra.

Por mandato del S. E. l. el Obispo mi Señor,

PEDRO BALAGUER, Presbitero.

VII

DECRETO DE LOS DELEGADOS PERMANENTES SOBRE INSTITUCION
DE SESIONES PUBLICAS EN EL PARLAMENTO ANDORRANO

Nos los Delegados Permanentes de los Excelentísimos Señores
Copríncipes de los Valles de Andorra:

En nombre y representación de ambos Copríncipes, movidos del noble
afán de satisfacer las aspiraciones legítimas del pueblo andorrano,
en todo lo que se refiere a la designación de sus representantes,
y con el propósito de restablecer al mismo tiempo el orden debido
en la administración del país, guiados por el espíritu tutelar de
benevolencia y cordialidad consagrado por la tradición de tantos
siglos, en uso de nuestras atribuciones venimos en decretar

DECRETAMOS

Artículo 1.

El régimen electoral se modificará y establecerá sobre una base m$
amplia que la existente hasta hoy. Una vez que hayan sido decididas
las bases de esta reforma en materia tan delicada y de tanta
importancia, se celebraran las elecciones en el día señalado por
entrambas Delegaciones Permanentes, con el fin de sustituir
definitivamente a los Consejeros Generales destituidos en virtud de
la sentencia dictada el 10 de junio ultimo por el Ilustrísimo
Tribunal de Cortes del Valle.

Artículo 2.°

Funcionará mientras tanto un consejo provisional, constituido por
dos representantes de cada parroquia nombrados por entrambas
Delegaciones. Los miembros de este Consejo procederán a la elección
de Síndicos provisionales.

Artículo 3.°

A partir de la publicación del presente Decreto:

1) Serán públicas las sesiones que celebre el Consejo General o el
Consejo provisional en la "casa del Valle" (Casa de la Vall).

2) Todo andorrano de más de veinticinco años de edad podrá asistir
a dichas sesiones en la medida que permita la capacidad de la sala
donde aquéllas se celebren, para lo cual la sala tendrá como mínimo
doce plazas reservadas al público.

3) Dos días antes de la apertura de cada sesión se fijará en la
puerta exterior de la "casa del Valle" el correspondiente orden del
día, en el que constarán los asuntos sometidos a deliberación del
Consejo.

4) Se llevará en debida forma y deberá ser presentado a los
Vegueres cuantas veces lo pidan el oportuno "Libro de Actas del
consejo del Valle" (Llibre d'Actes del Coi'sell de la Vall), en el
que constará si los acuerdos han sido adoptados por unanimidad o
sólo por mayoría, y en el segundo caso se harán constar los nombres
de quienes hayan votado en contra, siempre que éstos hayan
manifestado que tal es su voluntad.

Las sesiones empezarán con la lectura del acta de la sesión
anterior.

Un extracto del acta de la sesión, con expresión detallada de los
acuerdos, será expuesto en la puerta de la "Casa del Valle", dentro
de los dos días siguientes a la sesión, y allí quedará fijado por
espacio de ocho días.

Artículo 1.°

La no observancia de cualquiera de las disposiciones del articulo
anterior llevará aparejada la nulidad de los acuerdos adoptados.

Artículo 5.°

Un decreto ulterior determinará las condiciones de establecimiento
y de ejecución de un presupuesto regular de los ingresos y gastos
de los Valles.

Perpiñan, 17 de julio de 1933.

El Delegado Permanente del Señor Presidente de la República
francesa,
THAVIANNI

La Seo de Urgel.
El Delegado Permanente de la Mitra de Urgel,
RICARD0 FORNESA
 
 
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Telfs. (0051-1) 618 1515 Fax. 618 1520
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